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¿ES CRISTIANO EL MORMONISMO?

Esta tal vez parece ser una pregunta enigmática para muchos mormones al igual que para algunos cristianos. Los mormones dirán que son evangélicos y que incluyen la Biblia en la lista de los cuatro libros que reconocen como las escrituras. Explicarán que su creencia en Jesucristo forma parte central de su fe, y que esto está indicado por su nombre oficial, “la iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días”. Además, muchos cristianos han escuchado al coro del tabernáculo mormón cantar himnos cristianos, y han quedado impresionados con la dedicación de los mormones en cuanto a sus reglas morales y su estructura familiar fortalecida. ¿No sigue que el mormonismo es una religión cristiana evangélica?

Para contestar esta pregunta de una manera correcta e imparcial, tendremos que comparar cuidadosamente las doctrinas principales del mormonismo con las doctrinas principales del cristianismo evangélico y bíblico. Nuestra posición de la representación mormona proviene de las varias escrituras y obras doctrinales publicada por la iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días. Las obras citadas incluyen: Principios del evangelio (edición de 1988), cómo lograr un matrimonio celestial (1992), Enseñanzas del profeta José Smith (1982), Artículos de fe (1980), y Doctrina de salvación, tres tomos (1979). Hagamos ahora esta comparación en diez áreas fundamentales de doctrina.

1) La Biblia enseña que hay solo un Dios, vivo y verdadero, y que aparte de él no hay otros dioses (Deuteronomio 6:4; Isaías 43:10-11; 44:6,8; 45:21,22; 46:9; Marcos 12:29-34). En contraste la iglesia mormona enseña que hay múltiples dioses (La perla de gran precio – El libro de Abraham 4:3), y que nosotros, como seres humanos, podemos llegar a ser dioses y diosas en el reino celestial (Como lograr un matrimonio celestial, Pág. 130). Enseña también que los que se convertirán en dioses tendrán hijos espirituales, quienes adorarán y orarán a ellos así como nosotros adoramos y oramos a nuestro padre celestial (Principios del evangelio, Págs. 9, 11, 283).

2) La Biblia enseña que Dios es Espíritu (Juan 4:24: 1 Timoteo 6:15-16), que no es un hombre (Números 23:19; Oseas 11:9; Romanos 1:22-23), y que siempre (eternamente) ha existido como Dios omnipotente, omnipresente y omnisciente (Salmo 90:2; 139:7-10; Jeremías 23:24; Malaquías 3:6; Apocalipsis 19:6).

En contraste, la iglesia mormona enseña que Dios el padre fue un hombre como nosotros, y que él progresó hasta llegar a ser un dios, y tiene un cuerpo de carne y hueso (Doctrina y convenios 130:22). José Smith dijo: “Dios una vez fue como nosotros, ahora es un hombre glorificado y está sentado sobre su trono allá en los cielos (Enseñanzas del profeta José Smith, Pág. 427; principios del evangelio, Pág. 6). Además la iglesia mormona enseña que Dios el padre tiene un padre, y un abuelo, y así hasta lo infinito (Enseñanzas del profeta José Smith, Pág. 464).

3) La Biblia enseña que Jesús es el mismo Dios del antiguo testamento que se manifestó en un velo de carne (Juan 1:1,14; 10:30; Colosenses 2:9). En el tiempo indicado puso a un lado su gloria (Juan 17:4-5; Filipenses 2:6-11) y fue hecho semejante a los hombres para lograr nuestra salvación; su encarnación se hizo realidad cuando fue concebido sobrenaturalmente por obra del Espíritu Santo, y nació de la virgen María (Mateo 1:18-23; Lucas 1:34-35).

En contraste, la iglesia mormona enseña que Jesucristo es nuestro hermano mayor, y que progresó hasta llegar a ser un dios. Él fue procreado en espíritu por medio del padre celestial, y fue concebido físicamente por el padre celestial y la virgen Maria (como lograr un matrimonio celestial, pág. 9,53). La doctrina mormona afirma que Jesús y Satanás son hermanos (Principios del evangelio, pág. 15-16).

4) La Biblia enseña que el Espíritu Santo es Dios y es omnipresente (Salmo 139:7-8; Hechos 5:3-4).

En contraste, la iglesia mormona enseña que el Espíritu Santo es un espíritu con la forma de un hombre. El Espíritu Santo tiene forma y dimensiones. El no llena la inmensidad del espacio y no puede estar presente en todas partes al mismo tiempo, personalmente. Solo su poder se manifiesta en todo lugar al mismo tiempo (Doctrina de salvación, Tomo I, págs. 36,38; Principios del evangelio pág. 34)

5) La Biblia enseña que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son personas distintas dentro de la deidad sino manifestaciones de un solo Dios.

En contraste, la iglesia mormona enseña que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo constituyen tres personajes distintos y tres dioses (Enseñanzas del profeta José Smith, 460), y que el Hijo y el Espíritu Santo son ambos la prole literal del padre celestial y una esposa celestial (Joseph Fielding McConkie, Encyclopedia of Mormonism “enciclopedia del mormonismo”, Vol. 2 pág. 649).

6) La Biblia enseña que la caída de Adán fue un gran mal, y que por medio de dicha caída, el pecado entro al mundo, poniendo a todo hombre bajo la condenación y la muerte. Aunque todos los hombres nacen con una naturaleza pecaminosa, serán juzgados individualmente por los pecados que cometan (Ezequiel 18:1-20; Romanos 5:12-21).

En contraste, la iglesia mormona enseña que la caída fue un paso necesario para el plan de vida y causa de grandes bendiciones para toda la humanidad (Principios del evangelio, 31; Doctrina de salvación, 1:108; Libro del Mormón 2 Nefi 2:25).

7) La Biblia enseña que el propósito principal de la expiación de Jesucristo es proveer la solución al problema del pecado que trae muerte a cada hombre. Tomando los pecados personales a todos los hombres (Pasado, presente y futuro) en su cuerpo en la cruz (1 Pedro 2:24). El señor Jesucristo, como el cordero de Dios sin mancha, cumplió cabalmente con las demandas de justicia divina en cuanto a nuestros pecados. De esta manera podemos ser perdonados y restaurados a la comunión con Dios (2 Corintios 5:21).

En contraste, la iglesia mormona enseña que por la expiación de Jesucristo todos los hombres son redimidos de la muerte física y de la tumba sin importar que una persona reciba a Jesucristo por la fe (Doctrina de salvación, 1:118). La muerte de Jesucristo solamente garantiza que todo hombre resucitara, y la obra redentora de cristo no es suficiente en si misma para dar la vida eterna. La iglesia mormona enseña que para tener vida eterna tenemos que añadir nuestras buenas obras (Principios del evangelio, 68, 346-347; Artículos de fe, 92, 95-98).

8) La Biblia enseña que somos salvos solamente por gracia, y esto es completamente aparte de cualquier obra (Efesios 2:8-9). Los diez mandamientos fueron dados para que el hombre se diese cuenta de su incapacidad total de satisfacer las demandas de un Dios justo (Romanos 3:20; 5:20; 7:7-8; Gálatas 3:19). Los sacrificios del antiguo testamento fueron dados como símbolo de la provisión del cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan1:29; Hebreos 9:11-14; 10:1-14). No podemos contribuir nada a nuestra salvación porque aparte de Cristo estamos espiritualmente muertos en nuestros pecados (Efesios 2:1,5). Un resultado de la salvación es que Dios nos da un corazón nuevo que desea obedecer sus leyes. La salvación no es por fe y las buenas obras, sino que una fe que salva produce buenas obras. Sin la evidencia de una vida cambiada, un testimonio de fe en Jesucristo es puesto en duda; el ser salvo solo por la gracia de Dios no significa que podemos vivir como queramos (Romanos 6).

En contraste, la iglesia mormona enseña que las obras son necesarias para obtener suma salvación (lo que ellos llaman exaltación). Para poder morar en la presencia de Dios hay que obedecer todas las leyes y ordenanzas de la iglesia mormona. Esto es porque “la expiación de Cristo hace posible que seamos salvos de nuestros pecados si hacemos nuestra parte” (Principios del evangelio, 68, 284-285; Tercer artículo de fe en La Perla de gran precio; Libro de mormón – 2 Nefi 25:23).

9) La Biblia enseña que ella es la única, final e infalible palabra de Dios (2 Timoteo 3:16; Hebreos 1:1-2; 2 Pedro 1:20-21) y que permanecerá para siempre (1 Pedro 1:23-25). Vemos la mano de Dios en la preservación providencial del texto de la Biblia, cosa que fue confirmada de una manera maravillosa por el descubrimiento de los rollos del mar muerto.

En contraste, la iglesia mormona enseña que se han perdido muchas verdades de la Biblia, y que la Biblia es corrupta y no contiene la plenitud del evangelio (Enseñanzas del profeta José Smith, 4-5, 404; Libro del Mormón 1 Nefi 13:26-29).

10) La Biblia enseña que la iglesia verdadera fue establecida por Jesús con su divino poder, y por esto la iglesia nunca pudo ni podrá desaparecer de la tierra (Mateo 16:18; Juan 17:11; 1 Corintios 3:11). Los cristianos admiten que ha habido corrupción en la iglesia de vez en cuando, pero creen que siempre ha existido un remanente de personas quienes han guardado los principios del evangelio.

En contraste, la iglesia mormona enseña que hubo una gran y total apostasía en la iglesia establecida por Jesucristo; este estado de apostasía continúa hasta hoy, excepto entre aquellos que han llegado a un conocimiento del evangelio restaurado por la iglesia mormona (Doctrina de salvación, 3:249-273; Principios del evangelio, 97).

Conclusión:

Los puntos doctrinales anteriormente expuestos constituyen el evangelio comúnmente creído por todos los cristianos a través de las edades, sin importar denominación alguna. Esto es distinto a otras religiones, como el mormonismo, que mientras pretenden ser cristianos en sus creencias y prácticas, dan más autoridad a otras escrituras que a la Biblia, enseñan doctrinas que contradicen la Biblia, y tienen creencias que nunca fueron enseñadas por Jesucristo.

La mayoría de estas sectas se han originado en los últimos 200 años (La ciencia cristiana, Los testigos de Jehová, Los mormones, etc.), y sí representa una apostasía. Los mormones y los cristianos tienen en común importantes términos bíblicos, igual que muchos conceptos morales; sin embargo, los puntos ya mencionados son algunos ejemplos de las múltiples diferencias fundamentales e irreconciliables entre el cristianismo bíblico y el mormonismo. Aunque estas diferencias no prohíben que seamos amigos de los mormones, no podremos considerarlos hermanos en Cristo.

La Biblia nos advierte que vendrán falsos profetas quienes predicarán otro evangelio, con otro Jesús, atestado por otro espíritu (2 Corintios 11:4, 13-15; Gálatas 1:6-9). La iglesia mormona dice que su libro de mormón es otro testamento de Jesucristo. Creemos que en realidad es más bien, un testamento de otro Jesús, y que el mormonismo no es cristiano.

Autor Anónimo
Revista 81 del Heraldo Pentecostal
Houston, TX, Estados Unidos