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EL PLAN ECONOMICO DE LA IGLESIA


DIEZMOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

1. INTRODUCCION

EL DIEZMO es un plan Divino para promover la obra de Dios aquí sobre la tierra. Cuando Dios sacó al pueblo de Israel de Egipto y lo llevó al pie del Monte Sinaí, allí lo organizó y lo instruyó. Para poder financiar esta nueva empresa o establecimiento de una nación le dio ordenes concernientes al Diezmo para poder lograr todo lo establecido. Con razón dijo Salomón: “…el dinero responde a todo.” (Ecle. 10:19): “Por placer se hace el banquete, el vino alegra a los vivos y el dinero responde por todo.”

El Diezmo: el diezmo es el diez por ciento de todo ingreso. Si el ingreso es de cien mil pesos el diezmo es de diez mil.

2. EL PRINCIPIO DEL DIEZMO EN LA BIBLIA



Génesis 14:18-20:

“Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y lo bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos”

Se ve por medio de esta escritura que para Abraham dar los diezmos era algo natural, algo que se estaba practicando. Se han hallado tablas de arcilla que muestran que los asirios, egipcios, y aun los chinos antes del tiempo de Abraham, daban los diezmos para sostener sus sacerdotes religiosos y para ayudar en el mantenimiento de sus templos.

Muchos atribuyen el diezmo a la ley por lo tanto, creen que los miembros de la Iglesia no tienen la obligación de diezmar. Abraham dio los diezmos a Melquisedec 700 años antes de promulgarse la ley por Moisés al pueblo israelita.

Abraham entregó sus diezmos a Melquisedec quien era el sacerdote que representaba a Dios, Abraham dio los diezmos porque reconocía que Melquisedec representaba una autoridad mayor. Aunque él era una persona de mucha responsabilidad, mucho poder y riquezas aun reconocía que Melquisedec por virtud de su oficio Divino tenía mayor responsabilidad que él en la administración de los asuntos espirituales. Además, Abraham dio los diezmos en reconocimiento que Dios le había ayudado en tiempo de necesidad, pues Dios le había ayudado a ganar la batalla. Abraham dio los diezmos voluntariamente en cumplimiento a una obligación sagrada. La Biblia declara que nosotros somos hijos de Abraham. Abraham también fue llamado “…amigo de Dios” (Isaías 41:8): “Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham, mi amigo.”

El hecho de que Abraham diezmaba contribuyó para recibir este reconocimiento como Amigo de Dios. Si deseamos ser amigos de Dios hay que dar nuestros diezmos.

Génesis 28:20-22:

“Allí hizo voto Jacob, diciendo: Si va Dios conmigo y me guarda en este viaje en que estoy, si me da pan para comer y vestido para vestir y si vuelvo en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal será casa de Dios; y de todo lo que me des, el diezmo apartaré para ti”

Jacob no hallaba otra cosa de mayor importancia para pedir la bendición de Dios en su vida sino por medio de dar los diezmos. Alguien pudiera preguntar: ¿Por qué escogió el diezmo y no el 9%, 7%, 5%, 3%? Jacob vivió 500 años antes de promulgarse la ley y 200 años después de Abraham. El diezmo era algo establecido, pues recordemos que Melquisedec no rehusó el diezmo sino que lo acepto como algo normal y justo.

3. LOS DIEZMOS BAJO LA LEY.

Entre las muchas leyes que recibió el pueblo de Israel tenemos los diezmos. Es interesante notar que los israelitas no solamente daban los diezmos una vez sino tres veces.

Levítico 27:30-34:

“El diezmo de la tierra, tanto de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, es de Jehová: es cosa dedicada a Jehová. 31Si alguien quiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello. Todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová. 33No mirará si es bueno o malo, ni lo cambiará; y si lo cambia, tanto él como el que se dio a cambio serán cosas sagradas: no podrán ser rescatados. Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí.”

Y Números 18:2-7:

“Haz que también tus hermanos se acerquen a ti y se reúnan contigo: la tribu de Leví, la tribu de tu padre, y te servirán. Tú y tus hijos serviréis delante del tabernáculo del Testimonio. 3Harán lo que tú ordenes y cuidarán de todo el Tabernáculo, pero no se acercarán a los utensilios santos ni al altar, para que no mueran ellos y vosotros. Colaborarán, pues, contigo, y desempeñarán el ministerio del Tabernáculo de reunión, todo el servicio del Tabernáculo, y ningún extraño se ha de acercar a vosotros. 5Tendréis el cuidado del santuario, y el cuidado del altar, para que no venga más la ira sobre los hijos de Israel. 6Porque yo he tomado a vuestros hermanos, los levitas, de entre los hijos de Israel, dados a vosotros como un don de Jehová, para que sirvan en el ministerio del Tabernáculo de reunión. 7Pero tú y tus hijos contigo os ocuparéis de vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar, del velo adentro, y ministraréis. Yo os he dado como un don el servicio de vuestro sacerdocio; el extraño que se acerque, morirá”

Vs. 21-24:

“Yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel como heredad por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del Tabernáculo de reunión. 22Los hijos de Israel no se acercarán al Tabernáculo de reunión, para que no carguen con un pecado por el cual mueran. 23Pero los levitas harán el servicio del Tabernáculo de reunión, y ellos cargarán con su iniquidad. Es estatuto perpetuo para vuestros descendientes: no poseerán heredad entre los hijos de Israel. 24Porque a los levitas les he dado como heredad los diezmos de los hijos de Israel, que presentarán como ofrenda a Jehová, por lo cual les he dicho: “Entre los hijos de Israel no poseerán heredad”

Vs. 26-28:

“Hablarás a los levitas y les dirás: Cuando toméis los diezmos de los hijos de Israel que os he dado como vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos, como ofrenda mecida a Jehová, el diezmo de los diezmos. 27Se os contará vuestra ofrenda como grano de la era y como producto del lagar. 28Así presentaréis también vuestra ofrenda a Jehová de todos los diezmos que recibáis de los hijos de Israel; se la daréis al sacerdote Aarón como ofrenda reservada a Jehová.

El fruto de la tierra era reclamado por Dios y considerado Santo. El diezmo era para los levitas, pues eran ellos quienes ministraban las cosas santas a favor del pueblo de Dios. Los Levitas, Aarón y sus hijos estaban encargados del servicio del santuario y del altar. Los levitas también pagaban los diezmos al Sumo Sacerdote.

El segundo diezmo (Dt. 12:5-7)

“Sino que el lugar que Jehová, vuestro Dios, escoja entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre y habitar en él, ese buscaréis, y allá iréis. 6Allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos y la ofrenda reservada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas; 7allí comeréis delante de Jehová, vuestro Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, de toda obra de vuestras manos en que Jehová, tu Dios, te haya bendecido.”

Cp. 14: 22-27:

“22»Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rinda tu campo cada año. 23Comerás delante de Jehová, tu Dios, en el lugar que él escoja para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová, tu Dios, todos los días. 24Si el camino es tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová, tu Dios, haya escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová, tu Dios, te haya bendecido, 25entonces lo venderás, llevarás el dinero contigo e irás al lugar que Jehová, tu Dios, escoja. 26Allí entregarás el dinero por todo lo que deseas: por vacas, por ovejas, por vino, por sidra o por cualquier cosa que tú desees. Comerás allí delante de Jehová, tu Dios, y te alegrarás, tú y tu familia. 27»No desampararás al levita que habite en tus poblaciones, porque no tiene parte ni heredad contigo”

Era un diezmo de las ganancias anuales de la cosechas. Deberían de comérselo con la familia en el lugar que Dios escogiera, este diezmo era para inculcar en ellos el temor de Dios y para que el pueblo se regocijara.

El tercer diezmo (Dt. 14:28-29):

“28»Al cabo de tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. 29Allí vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, el extranjero, el huérfano y la viuda que haya en tus poblaciones, y comerán y se saciarán, para que Jehová, tu Dios, te bendiga en toda obra que tus manos hagan.”

Se recogía cada tres años y debería usarse con el fin de repartirse con los levitas (Ministros), los forasteros, huérfanos, y viudas. El propósito era para que Dios bendijera al dador del diezmo.

4. ADVERTENCIAS Y BENDICIONES DEL DIEZMO

Malaquías 3:8-12:

“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y aún preguntáis: “¿En qué te hemos robado?”. En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa: Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Todas las naciones os dirán bienaventurados, porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos”

Dios acusaba al pueblo de Israel de robadores por no haber dado el diezmo y les dice que los pruebe y traigan sus diezmos a la casa de Dios. Aquí vemos la seriedad y la importancia de dar el diezmo, pues esta décima parte no es nuestra, sino pertenece a Dios, y al gastarlo estamos gastando lo que no es nuestro. A parte de ser un deber, Dios promete bendición al entregar los diezmos. A veces se puede ver solamente lo que se entrega y no se ve la bendición que se recibe al cumplir con este sagrado deber. Cabe hacer notar aquí que no solo el diezmo es reclamado, sino también las ofrendas.

DIEZMOS Y OFRENDAS EN EL NUEVO TESTAMTENTO

1. JESUCRISTO: LOS DIEZMOS Y LAS OFRENDAS
No fue necesario que Jesucristo hablara mucho de los diezmos y ofrendas, puesto que los judíos estaban instruidos en dar sus diezmos y pagar sus ofrendas. Jesucristo dijo que el no vino a abrogar la ley sino a cumplirla. Los diezmos y las ofrendas eran parte de la ley (Mt. 5:17; Lc. 21:1-4).

Mt. 5:17 “No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir”

Lc. 21:1-4: “Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. 2Vio también a una viuda muy pobre que echaba allí dos blancas. 3Y dijo: En verdad os digo que esta viuda pobre echó más que todos, 4pues todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; pero esta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía”

Los fariseos eran meticulosos en el cumplimiento de la ley y siempre buscaban algo para acusar al Señor, sin embargo nunca lo acusaron de no llevar los diezmos. Mateo 23:23: “Pero ellos insistían a gritos, pidiendo que fuera crucificado; y las voces de ellos y de los principales sacerdotes se impusieron.” AQUELLO QUE NO DEBERIAN DEJAR DE HACER ERA DAR LOS DIEZMOS.

Lucas 20:20-26:

“Y, acechándolo, enviaron espías que simularan ser justos, a fin de sorprenderlo en alguna palabra, para entregarlo al poder y autoridad del gobernador. 21Le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad. 22¿Nos es lícito dar tributo a César, o no? 23Pero él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? 24Mostradme la moneda. ¿De quién es la imagen y la inscripción? Respondiendo dijeron: De César. 25Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios. 26Y no pudieron sorprenderlo en palabra alguna delante del pueblo, sino que, maravillados de su respuesta, callaron.”

En esta ocasión estaban hablando sobre los tributos e impuestos que pertenecían al gobierno (Cesar), y la otra parte, pertenecían a Dios

2. LOS APOSTOLES, LOS DIEZMOS Y OFRENDAS.

En el principio de la iglesia de Jerusalén hubo un crecimiento numérico sobresaliente, 3000 fueron añadidos a la iglesia en el primer sermón, y luego muchos más eran añadidos a la iglesia cada día. Además de este crecimiento numérico encontramos que todos lo creyentes “vendían sus propiedades y sus bienes, y los repartían a todos según la necesidad de cada uno” (Hechos 2:45): “pero como no lo hallaron, volvieron a Jerusalén buscándolo." ¡Esto es más que el diezmo! Podemos ver que no huno mucha necesidad de enseñar sobre el diezmo pues los creyentes estaban dando el cien por ciento.

El apóstol Pablo escribió la gran mayoría de las epístolas. Como un verdadero israelita, él tenía que cumplir con toda la ley.

Filipenses 3:5-6: “Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo; 6en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que se basa en la Ley, irreprochable”

- Siendo linaje de Israel, él tenía que cumplir con sus diezmos.

- Siendo de la tribu de Benjamín, él tenía que cumplir con sus diezmos.

- Siendo hebreos de hebreos, él tenía que cumplir con sus diezmos

- Siendo irreprensible y justo en cuanto a la ley, él tenía que cumplir con sus diezmos

1 Corintios 9:9-14:

“En la ley de Moisés está escrito: «No pondrás bozal al buey que trilla». ¿Se preocupa Dios por los bueyes 10o lo dice enteramente por nosotros? Sí, por nosotros se escribió esto, porque con esperanza debe arar el que ara y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. 11Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿será mucho pedir que cosechemos de vosotros lo material? 12Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Sin embargo, no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. 13¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del Templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? 14Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”

Los versículos de 1 al 7 nos aclara que en la ley estaba escrito que la persona que trabajaba sembraba y cuidaba ganado, debería comer del fruto de su trabajo. El versículo 10 nos dice que por nosotros fue escrito(es decir, los ministros), y con esperanza de recibir el fruto de nuestro trabajo (ministrando la palabra de Dios). Si sembramos lo espiritual, tendremos derecho a segar lo material. Quienes trabajan en el templo deberían comer de lo que se recibía en el templo. Los diezmos y las ofrendas se lavaban al templo. Los Levitas y el Sumo Sacerdote deberían participar del altar, o sea de lo que se traía a la casa de Dios para ofrecer en sacrificio. Era pues obligación del pueblo sostener la obra de Dios y a los ministros trayendo al templo (casa de Dios) sus diezmos, ofrendas y sacrificios. De igual manera ordeno el Señor (de la misma manera diezmos y ofrendas) a los que anuncian (predican) el evangelio, que vivan (sean sostenidos) del evangelio.
3. ESCRITURAS ADICIONALES ACERCA DE DAR A LA OBRA DE DIOS

a) El que es instruido debe dar al que lo instruye (Galatas 6:6):

“El que es enseñado en la palabra haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.”

b) Doble honor al que predica y enseña (1Timoteo 5:17):

“Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar”

c) Una ofrenda de amor (Romanos 15:25-27):

“Pero ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén. 27Les pareció bueno hacerla, ya que son deudores a ellos, porque si los gentiles han sido hechos partícipes de sus bienes espirituales, deben también ellos ayudarlos con bienes materiales”
d) Ofrenda para los santos, (1 corintios 16:1-3; 2 Corintios 8 y 99):

“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. 2Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. 3Y cuando haya llegado, enviaré a quienes vosotros hayáis designado por carta para que lleven vuestro donativo a Jerusalén”

Fuente: http://ipuc.org.co/