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EXPLICANDO 2 CORINTIOS 13:14



Por: Rigoberto Gómez López
Iglesia Pentecostal Unida Hispana
Iglesia Central, Jinotepe-Carazo

            “La gracia del señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén” (2Corintios 13:14).

LA GRACIA DEL SEÑOR JESUCRISTO
La palabra gracia viene del griego Caris y se refiere a la disposición de la que procede un acto bondadoso, el otorgador de ese acto es nuestro señor Jesucristo, siendo un favor divino para la humanidad  tal como lo expresa  Juan 1:17 “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”.
Tito 2:11 dice: “porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres”, de tal manera que esta gracia del señor Jesucristo se refiere, no a una persona de la trinidad, sino a la salvación que inmerecidamente hemos recibido; pues Dios ha puesto su gracia a disposición de la humanidad por medio de su  manifestación en carne, es decir, el favor no merecido, la ayuda divina y la salvación vienen por medio de Jesucristo.
EL AMOR DE DIOS
Ágape y agapao es la palabra griega para el amor divino, y la máxima expresión de ese amor divino es que “…Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8), así que el amor consiste en que “…Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también (DIOS MISMO) participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hebreos 2:14), derramando su amor en nuestras vidas como dice Pablo: “…porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que  nos fue dado” (Romanos 5:5), “… ¿o no os conocéis a vosotros mismos,  que Jesucristo (ESE ESPÍRITU EN NUESTROS CORAZONES) está en Vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2Corintios 13:5).
Así que, el amor de Dios, no es otra persona de la trinidad sino que expresa el amor eterno con el cual nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo nos ha amado y ha derramado de su Espíritu Santo para que el amor de Dios esté en nosotros y seamos adoptados como hijos suyos ya que “…habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Romanos 8:15), “Mirad cual amor nos ha dado el padre para que seamos llamados hijos de Dios…” (1Juan 3:1).
LA COMUNIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
            Comunión viene del griego Koinonia y significa tener en común, compañerismo, comunión, confraternidad. La gracia Salvadora y el Espíritu nos dan la comunión con él. El Espíritu Santo nos da esa comunión, relación y participación en intimidad con Dios, pero también con el resto de miembros del cuerpo de Cristo, “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros…” (1Juan 1:6-7), “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, EN LA COMUNIÓN UNOS CON OTROS, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42), es decir, que la comunión con el Espíritu Santo no se refiere a la tercera persona de la trinidad, pues se está refiriendo a la relación, por medio del Espíritu Santo, entre nosotros con Dios y con el resto del cuerpo de Cristo.