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SI ALGUNO TIENE SED VENGA Y BEBA


Por: Rigoberto Gómez


En Juan 7:2 se nos dice que “Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de LOS TABERNÁCULOS…”, y Jesús “…también subió a la fiesta…” (V10), por esta razón leemos: “En el último y gran DIA DE LA FIESTA, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (v37), es decir, era el momento en el cual el pueblo judío estaba recordando que habían habitado en tiendas en el desierto.

En el desierto de Shur anduvieron tres días sin encontrar agua, y cuando encontraron, eran amargas; pero a Moisés “…Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y LAS AGUAS SE ENDULZARON…” hasta llegar a Elim “… donde había doce fuentes de agua, y setenta palmeras; y acamparon allí JUNTO A LAS AGUAS” (Éxodo 15:22-27). Estuvieron en Sin de Refidim “… y no había agua para que el pueblo bebiese…”, pero Dios le dijo a Moisés “…golpearás la peña, y SALDRÁN DE ELLA AGUAS, Y BEBERÁ EL PUEBLO” (Éxodo 17:3-7). Una vez más, en el desierto de Zin mientras acampaban en Cades “no había agua para la congregación” Dios volvió a decir: “…HABLAD A LA PEÑA A  VISTA DE ELLOS; Y ELLA DARÁ SU AGUA…Y DARÁS DE BEBER A LA CONGREGACIÓN Y A SUS BESTIAS” (Números 20:1-8).

Teniendo todos estos acontecimientos en nuestra mente, nos damos cuenta que Jesús le recordó al pueblo que Dios les dio a beber agua en el desierto, pero siendo él ESE DIOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO  se atrevió a decir: “…SI ALGUNO TIENE SED, VENGA A MÍ Y BEBA…” (Juan 7:37); Jesús es quien ENDULZÓ LAS AGUAS y esa PEÑA DE HOREB en el desierto, tal como lo expresa el apóstol Pablo: “…bebían de la roca espiritual que los seguía, y LA ROCA ERA CRISTO” (1 Corintios 10:4), y si tenemos sed de Dios, tan solo hay que acercarnos para beber, no importa el desierto en cual estemos, Jesucristo es nuestra fuente y agua de vida.

AUN EN EL DESIERTO PODEMOS ESTAR EN MANANTIALES

En Números 24:2 Balaam, “alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él”; cuando esto sucedió, exclamó en el espíritu: “¡Cuan hermosas SON TUS TIENDAS, oh Jacob, tus habitaciones, oh Israel! COMO ARROYOS están extendidas, como huertos JUNTO AL RÍO, como áloes plantados por Jehová, como cedros JUNTO A LAS AGUAS” (V 5-6), porque el pueblo de Dios, aún en el desierto puede sentirse en manantiales de aguas. No sé cómo te sientas, ni dónde tengas tu tienda, pero Salmo 1:3 dice: “Será como árbol plantado JUNTO A CORRIENTES DE AGUAS, que da su fruto en su tiempo, y su hoja  no cae; y todo lo que hace, PROSPERARÁ”.

ES EL AGUA QUE NECESITAMOS CUANDO HEMOS FALLADO A DIOS

David decía: “Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió MI VERDOR EN SEQUEDADES DE VERANO” (Salmo 32: 3-4). Mientras estemos con vida, aunque sean sequedales los que han quedado, aún el agua de vida nos puede devolver ese verdor del cual habla David. Job 14:7-9 dice: “porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él ESPERANZA; RETOÑARÁ AÚN Y SUS RENUEVOS NO FALTARÁN. Si se envejeciera en la tierra su raíz, y su tronco FUERE MUERTO EN EL POLVO, al percibir EL AGUA REVERDECERÁ, y hará copa COMO PLANTA NUEVA”, así que, no importa si te sientes en el polvo, o si piensas que ya todo está perdido, solamente tienes que clamar con sed “como el siervo brama por las corrientes de las aguas…” (Salmo 42:1) y pedirle a Dios como David: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y RENUEVA UN ESPÍRITU RECTO DENTRO DE MI” (Salmo 51:10); porque “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; AL CORAZÓN CONTRITO Y HUMILLADO NO DESPRECIARÁS TÚ, OH DIOS” (Salmo 51:17).

DE NUESTRO INTERIOR CORRERÁN RÍOS DE AGUA VIVA

Estaba profetizado “sacaréis con gozo AGUAS DE LAS FUENTES de la salvación” (Isaías 12:3); “…porque AGUAS SERÁN CAVADAS EN EL DESIERTO, y torrentes en la soledad. El lugar seco SE CONVERTIRÁ EN ESTANQUE,  y el sequedal EN MANADEROS DE AGUAS…” (Isaías 35: 6-7); aquella mujer Samaritana, con la cual habló Jesús, a pesar de tener una terrible condición espiritual, se le dijo: “…cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del AGUA QUE YO LE DARÉ será en él UNA FUENTE DE AGUA que salte PARA VIDA ETERNA” (Juan 4:13-14); porque cuando esa fuente empieza a fluir nuestras vidas es COMO RÍOS DE AGUA VIVA que emana en nuestro interior PARA VIDA ETERNA.

ES IMPORTANTE BEBER ESA AGUA DE VIDA

Es tan importante que esos ríos de agua viva fluyan en el corazón del creyente, pues “… si alguno no tiene el Espíritu de Cristo NO ES DE ÉL” (Romanos 8:9); es por ese Espíritu que seremos levantados cuando Jesús venga por su iglesia ya que “si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús MORA EN VOSOTROS, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús, VIVIFICARÁ TAMBIÉN VUESTROS CUERPOS MORTALES POR SU ESPÍRITU que mora en vosotros” (Romanos 8:11), “…con el cual FUISTEIS SELLADOS PARA EL DÍA DE LA REDENCIÓN” (Efesios 4:30), es decir, que hay que buscar con sed de Dios ser llenos del Espíritu Santo porque “SI ALGUNO TIENE SED, VENGA A MÍ Y BEBA” (Juan 7:37).