BUSCAR EN ESTE BLOG

Búsqueda personalizada

LA SANGRE Y EL NOMBRE DE JESUCRISTO (Por: Eliseo Duarte)

Tomado de: http://fundamentoapostolico.blogspot.com/

Por Eliseo Duarte
Asamblea Nacional de Pastores 2011 - IPUC

La sangre de Cristo nos redime: En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia (Efesios 1:7).

La sangre nos justifica: Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús (Romanos 3:24-26).

La sangre nos santifica: Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta (Hebreos 13:11-12).

La sangre nos lava: Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén (Apocalipsis 1:5-6).

La sangre de Cristo nos limpia de todo pecado, pero la Biblia no dice que la sangre perdona. Los que son bautizados en los títulos Padre, Hijo y Espíritu Santo, dicen: No, pero si el Señor me limpió; yo oro y el Señor me escucha, yo no necesito más nada porque el Señor me limpió, estoy limpio; una cosa es la limpieza y otra cosa es el perdón; la limpieza se opera en la conciencia cuando la persona ejerce fe en la obra del Calvario.

Cuando Pedro regresó a Jerusalén después de lo sucedido en la casa de Cornelio, y lo censuraron por haber comido con los incircuncisos, él les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones (Hechos 15:7-9). Por eso una persona puede recibir el Espíritu Santo sin ser bautizado, cuando la persona ejerce fe en lo sucedido en el Calvario, su conciencia es limpia, pero eso no lo exonera de ser bautizado. Cuando Pedro vio lo acontecido en la casa de Cornelio los mandó a bautizar en el nombre del Señor Jesús.

La sangre no perdona, porque es una parte de Cristo, usted tiene sangre, tiene huesos, tiene carne, tiene nervios, tiene vísceras, tiene espíritu, tiene alma; la sangre es una parte de Cristo, no es todo, pero el nombre sí lo encierra todo; cuando usted dice Jesucristo, ahí está todo lo que es él.

El nombre nos fue dado para dos cosas principales: (1) para el perdón de los pecados y, (2) para recibir la adopción.

El bautismo para perdón de los pecados:

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:21).

Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén (Lucas 26:47).

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38).

De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre (Hechos 10:43).

Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre (Hechos 22:16).

Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre (1 Juan 2:12).

Algunas versiones dicen que el bautismo es para remisión, ¿qué quiere decir remitir? Remitir quiere decir enviar, y Jesús dijo: A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos (Juan 20:23). En el acto del bautismo cuando el ministro invoca el nombre de Jesucristo sobre el candidato, se sucede la remisión. ¿Cuándo es esto? Los pecados de algunos hombres se hacen patentes (son manifiestos) antes que ellos vengan a juicio (a quienes le son remitidos), mas a otros se les descubren después (1 Timoteo 5:24).

En el gran trono blanco ¿cómo va a suceder? Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego (Apocalipsis 20:12-15).

Cada pecador tiene su libro, ahí está su sumario, su prontuario; y si no los remite a juicio, cuando llegue le van a bajar la maleta, o le van a abrir el libro. Por eso, el ser limpio por la sangre, el ser engendrado por la palabra, no nos exonera de ser bautizados en el nombre glorioso de Jesucristo. El bautismo es para remover, la limpieza se sucede aquí, pero el perdón se sucede allá en el trono, allá se remueve le culpa. Por eso es necesario seguir predicando el único bautismo en el nombre de Jesucristo.

El bautismo para recibir la adopción:

Si usted recoge un niño del orfanato o de la calle, y le da pan, techo, educación y vestido; eso no lo hace hijo, lo que lo hace hijo es que usted le dé el nombre de su familia, la adopción es simplemente darle el nombre de la familia.

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:10-13).

Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo a sí mismo, según el puro afecto de su voluntad (Efesios 1:5 RVA)

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra (Efesios 3:15-15) Note que dice de quien y no de quienes, y está hablando del Padre y de Jesucristo.


¿Cómo se puede pretender ser hijo de Dios y no llevar el nombre del Padre? Todo el que nace en una familia lleva el nombre del padre de la familia, y Jesucristo es el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. ¿Será lógico que uno quiera pertenecer a la familia de Dios y rehusar el nombre del padre de la familia? No, absurdo; pero hay millones así.


TEMAS RELACIONADOS:

LAVADOS CON SANGRE