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LA UNICIDAD DE DIOS Y ALGUNAS OBJECIONES QUE PLANTEA LA DOCTRINA TRINITARIA

Por: Rigoberto Gómez López

1. Introducción


En vista de que la palabra de Dios nos enseña que debemos estar “…siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15), es importante conocer las objeciones de aquellos que están siendo segados por la doctrina de la llamada santísima trinidad, así como también, las respuestas que nos dan las sagradas escrituras para que podamos, con la ayuda de nuestro Dios, proclamar la revelación que Jesucristo ha dado a su iglesia acerca de su Deidad.

El apóstol Pablo escribió a Timoteo diciéndole “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1Timoteo 4:16), cuando dice “A LOS QUE TE OYEREN” es porque se supone que debemos transmitir lo que hemos aprendido y entendido, motivo por el cual Pablo escribe “…habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina” (Tito 2:1); pues cuando se nos demande la explicación de una objeción trinitaria debemos exponer de forma clara este mensaje de Jesucristo como “..Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén” (Romanos 9:5).


2. LA UNICIDAD DE DIOS

2.1 Definición de unicidad

Cuando a Jesús se le preguntó que cuál es el primer mandamiento de todos, su respuesta fue: “…oye Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor UNO es” (Marcos 12:29). Esto es monoteísmo (creencia en un solo Dios) y para describir esta doctrina utilizamos la palabra UNICIDAD cuyo significado, según el diccionario de la real academia de la lengua española (DRAE), es “cualidad de único”; y para ÚNICO encontramos que significa SOLO y SIN OTRO de su especie, extraordinario, excelente, INDIVISIBLE.


En el Módulo de Teología de la Unicidad, compilada y editada por el hermano Eduardo forero, se nos da la siguiente definición: “Hay un solo Dios sin ninguna división esencial en su naturaleza. El no es una pluralidad de personas, pero tiene una pluralidad de manifestaciones, papeles, títulos, atributos o relaciones para con el hombre”[1], podríamos decir que Dios se ha manifestado como padre en la creación, como hijo en la redención y como Espíritu Santo en la regeneración, tal como lo representamos en la siguiente gráfica:

Algunos tratan de explicar la doctrina del Dios único con la palabra UNIDAD; sin embargo, el DRAE define esta palabra como UNIÓN (entre otros significados), es decir, juntar dos o más cosas entre sí, haciendo de ellas un todo; por tal razón es incorrecto utilizarla. La doctrina unitaria calza muy bien en la llamada santísima trinidad ya que, según la definición de esta última (trinidad), son tres personas distintas que forman un solo Dios verdadero; es decir que es el producto de la unión de tres partes (Padre, hijo y Espíritu Santo) para formar un todo (Dios).

Sabemos que nuestro Dios no es una mezcla o unión, “Dios es Espíritu…” (Juan 4:24) él no es persona, él es ÚNICO, INDIVISIBLE, sin otro de su sustancia o esencia como dice 1Timoteo 6:16 “el ÚNICO (del griego monos: solo o solitario) que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible…”, esta es la DOCTRINA DE LA UNICIDAD DE DIOS.


2.2 EL PADRE, SEGÚN DOCTRINA DE LA UNICIDAD

En Génesis 1:2 leemos: “… el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” y si “Dios es Espíritu” (Juan 4:24) y es SANTO podríamos decir que el Espíritu Santo se movía en esas aguas (DIOS MISMO). Cuando Dios habló y dijo “…hágase la luz…” hizo una función de padre ya que engendró por medio de su palabra. Engendrar no solamente es procrear, el DRAE también menciona que es causar, ocasionar y formar; y siendo así Dios es el causante, el ocasionador y formador de todo lo que existe. A él se le conoce como el PADRE en la creación y mientras se movía sobre la faz de las aguas era Dios expresándose para que por medio de la palabra fueran creadas todas las cosas.

Jesucristo le dijo a Nicodemo “si os he dicho cosas terrenales y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?”, dicho de otra manera, Jesús está diciendo que usa términos terrenales para explicar los celestiales; por tal razón Dios se atribuye un título terrenal (PADRE) para que podamos entenderlo. Isaías 64:8 dice: “…Jehová, tú eres nuestro padre…”, también salmo 33:6 expresa: “por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca”, esto nos explica la razón por la cual ese Santo Espíritu (Jehová del antiguo testamento), es llamado PADRE; pues “en el principio CREÓ (ENGENDRÓ: CAUSÓ, FORMÓ) Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).

Crawfor D.Conn escribió: “como el creador o padre de toda la humanidad y creación, Dios es propiamente llamado nuestro padre. Cuando oramos y nos dirigimos a Dios como padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre (S. Mateo 6:9, o cuando nos referimos a él como nuestro padre celestial (S. Mateo 6:26,32), es usado en este sentido. El Dios, eterno y que nunca cambia es el padre de toda la creación y la humanidad por aquello de que Él es la fuente principal y origen del cual toda la humanidad y creación proceden… El ser un padre es simplemente un oficio, manifestación o revelación… La paternidad de Dios no debe confundirnos sobre la deidad. Dios no ha cambiado; él no ha creado otro Dios; Él es el mismo eternamente.”[2]

La Biblia dice que hay “un Espítu” (Efesios 4:4) y ese Espíritu NO ES la tercera persona en Dios, ese Espíritu es el Padre (Jehová del antiguo testamento) el cual “…se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1:2), por consiguiente, no puede existir una tercera persona en Dios ya que NO HAY DOS ESPÍRITUS. Así que “hay UN DIOS Y PADRE DE TODOS, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:6) y a él sea también toda la gloria.

2.3 EL VERBO, SEGÚN DOCTRINA DE LA UNICIDAD

En Juan 1:1 dice: “En el principio era el verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo era Dios”, el verbo es la palabra de Dios, palabra se traduce del griego logos (λόγος), esa voz que se escuchó en la creación; pero también se nos hace mención de que esa palabra o verbo “era CON Dios”, esta conjunción (con) une y hace énfasis en lo inseparable de Dios y su verbo (palabra).

Por medio de la innovación tecnológica nuestra voz puede ser escuchada en cualquier parte del mundo y nadie puede decir que esa voz tiene una identidad diferente a la de nosotros ya que fluye de nuestro interior, es CON nosotros, es inseparable de nosotros; y aunque sea capturada en un CD u otro medio no podemos decir que es otro ser distinto, por eso Juan expresa, inspirado por el Espíritu, que el verbo (la palabra) “era Dios”.

Juan 1:14 dice: “y aquel VERBO FUE HECHO CARNE, y habitó entre nosotros”, Jesús es el verbo hecho carne; 1 Juan 1:1 lo menciona diciendo: “… lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al verbo de vida (Jesús hecho carne). El Espíritu de Dios (Dios mismo porque “Dios es Espíritu”) habitó dentro de este cuerpo, así lo declara el apóstol Pablo en 2 Corintios 5:19 “Dios estaba en (dentro de) Cristo reconciliando consigo al mundo”. Se puede decir que hubo una fusión entre la deidad de Dios (su Espíritu) y el verbo hecho carne (su humanidad) ya que no se puede separar a Dios de su verbo o palabra; pues como alguien en cierta ocasión expresó: “la palabra es el vehículo del pensamiento”, y en el pensamiento de Dios, su plan de salvación, estaba el redimirnos manifestándose en un cuerpo a quien el mundo conoció con el nombre de Jesucristo.


Jesucristo no era otra persona, era Dios en un cuerpo de carne. En Isaías 35:4 se profetizó: “… vuestro Dios viene…Dios mismo vendrá, y os salvará…”, habría señales de su venida tales como: “los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán… el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo…” (v5-6); Jehová del antiguo testamento prometió venir y no enviar a otro. Juan el bautista mandó a preguntarle a Jesús: “¿Eres tú aquel que había de venir (Jehová), o esperaremos a otro?”, siendo la respuesta del señor: “Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis (hechos y no palabras) los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados (señales profetizadas por Isaías) y a los pobres es anunciado el evangelio” (Mateo 11:3-5). Con estas palabras Jesús está citando la escritura y afirmando que él es Jehová del antiguo testamento, quien prometió venir y salvar a su pueblo. 1 Timoteo 3:16 dice: “E indiscutiblemente grande es el misterio de la piedad: DIOS FUE MANIFESTADO EN CARNE”, Dios se dio a conocer (se manifestó) en un cuerpo humano, “por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo…” (Hebreos 2:14). Nuestro Dios “se despojó asimismo” se su trono, de su gloria “tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”, porque antes de ser humano es Dios (Filipenses 2:7). Pablo dice que “estando en la condición de hombre, se humilló asimismo, haciéndose obediente hasta la muerte…” (Filipenses 2:8), al dejar su condición de Dios se sometió a su propia palabra, humillándose asimismo, al orar asimismo; pues su palabra lo manda al decir: “Tú oyes la oración, A TI VENDRÁ TODA CARNE” (Salmo 65:2) y siendo carne tenía que sujetarse (ser obediente) a lo que estaba escrito.

Jesús tomó el título de Hijo de Dios. La razón por la cual se le otorgaría la manifiesta el ángel Gabriel al decirle a María: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; POR LO CUAL TAMBIÉN EL SANTO SER QUE NACERÁ, SERÁ LLAMADO HIJO DE DIOS” (Lucas 1:35). Es el poder de su Espíritu (Dios mismo) el que engendra o causa la formación de este ser dentro del vientre de María. Ese ser el verbo (Dios) transformándose en un hombre en cuyo interior emana la esencia de Dios “porque en el habita corporalmente TODA LA PLENITUD DE LA DEIDAD” (Colosenses 2:9). Su gloria es como la del unigénito, es decir, único engendrado o nacido (Juan 1:14), porque es el único con una naturaleza humana y divina. 

En Exégesis teológica de la divinidad se explica de la siguiente manera: “La expresión unigénito en relación a Jesús, no expresa que él pueda ser el único hijo de Dios. Para un mayor entendimiento de este tema deberemos necesariamente encontrarnos con el origen de la expresión unigénito.

La palabra original que nos es traducida como unigénito, viene de la raíz griega “monogenes” que significa: 

MONO = solo, único

GEN = género

De lo cual nos encontramos que Jesús viene a ser el “único en este género”; es decir; que nadie en la humanidad posee su mismo género, ni genealogía, puesto que su madre fue una mujer humana, y su padre, el Dios espiritual, lo que llegó a manifestarse como Dios encarnado, algo realmente único en su especie y en su género, entendiéndose que su naturaleza inicial no era como hijo sino como el Dios de la eternidad.”[3]


Jesús, como hombre sintió hambre (Mateo 4:2), pero como Dios alimentó a multitudes (Mateo 14:21); como hombre se cansaba (Juan 4:6), pero como Dios él nos da el descanso (Mateo 11:28); como hombre tuvo sed (Juan 4:7), pero como Dios él nos da el agua de vida (Juan 4:14); como hombre lloró en la tumba de Lázaro (Juan 11:35), pero como Dios lo resucitó (Juan 11:43-44). Pablo dice: “de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo (naturaleza humana), el cual es Dios (naturaleza Divina) sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén”; sin embargo, el cuerpo de Jesús deseaba su estado original, pues en Juan 17:5 dice: “…glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”, es decir, el verbo hecho carne (Jesús) quería volver al seno o interior de su esencia la cual es Espíritu porque “Dios es Espíritu” (Juan 4:24).


Cuando Felipe le dijo a Jesús “muéstranos al padre y nos basta”, el señor dejó clara su respuesta al contestar: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? el que me ha visto a mí ha visto al padre; ¿Cómo, pues, dices tú: muéstranos al padre?” (Juan 14:8-9). Se deduce, por la misma palabra, que Jesús es el padre en su Divinidad y que al mismo tiempo es Dios manifestado en carne.


2.4 EL ESPÍRITU SANTO, SEGÚN DOCTRINA DE LA UNICIDAD

En Juan 11:39 encontramos lo siguiente: “…aún no había venido el Espíritu Santo, PORQUE JESÚS NO HABÍA SIDO AÚN GLORIFICADO”, hasta que Jesús fuera resucitado podía derramarse el Espíritu Santo, porque Jesús es ese Espíritu. 2 Corintios 3:17 dice: “porque el señor (Jesús) es el Espíritu…”, Tomás llamó a Jesús “Señor mío, y Dios mío” (Juan 20:28) y no fue reprendido por esto, pues, “este ES SEÑOR DE TODOS” (Hechos 10:36). Siendo así, Jesucristo es el Espíritu Santo, él mimo lo expresó en Juan 14:17-18 “el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce; pero vosotros le conocéis (conocían a Jesús), porque mora con vosotros (Jesús moraba con ellos), y estará en (dentro de) vosotros. No os dejaré huérfanos (como padre), vendré a vosotros (como Espíritu Santo)”. Con esto entendemos lo que dice Pablo: “…Jesucristo está en (dentro de) vosotros” (2 Corintios 13:5). En 1 Pedro 1:10-11 se nos da a entender que el “Espíritu de Cristo” estaba en los profetas del antiguo testamento. Jesucristo es ese Espíritu que se movía sobre la faz de las aguas, se hizo carne y mora dentro de nosotros.


A pesar de lo planteado, nunca faltaran las objeciones de quienes se les ha enseñado algo diferente, algunas de estas serán abordadas a continuación.


3. OBJECIONES TRINITARIAS

3.1 HAGAMOS AL HOMBRE

Uno de los textos que despierta la inquietud del que ha escuchado la doctrina de la unicidad de Dios es Génesis 1:26 “…Hagamos al hombre a nuestra imagen…”, así que, siempre será una de las interrogantes que nos plantearán a la hora de exponer nuestro mensaje monoteísta.

Job 9:8 dice: “ÉL SOLO EXTENDIÓ LOS CIELOS, y anda sobre las olas del mar”, dando a entender claramente que no había más que UNO SOLO extendiendo los cielos. El libro de Isaías también nos declara lo mismo “…Yo Jehová, que lo hago todo, que EXTIENDO SOLO los cielos, que extiendo la tierra POR MÍ MISMO” (Isaías 44:24), es decir, que Dios no necesitaba la ayuda de nadie más, motivo por el cual dice: “YO HICE LA TIERRA Y CREÉ sobre ella AL HOMBRE…” (Isaías 45:12); sin embargo, hay quienes piensan que Dios no hizo al hombre por sí mismo, que tuvo la intervención de alguien más, y para ello utilizan Génesis 1:26 para reforzar su afirmación.

La palabra de Dios no puede entrar en contradicción, aún en el mismo capítulo de Génesis, en el versículo 27 dice: “Y CREÓ DIOS AL HOMBRE…”, en la acción de crear jamás se lee en plural, de igual forma en Génesis 2:7 “Entonces Jehová Dios FORMÓ AL HOMBRE…” se expresa en singular. Nunca se nos menciona que haya más de uno solo creando, pero Job 38: 4-7 nos declara: “ ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, Cuando alababan todas las estrellas del alba, Y SE REGOCIJABAN TODOS LOS HIJOS DE DIOS?”, refiriéndose a los ángeles con la expresión HIJOS DE DIOS, tal como se hace mención en Job 1:6 “Un día vinieron a presentarse del ante de Jehová LOS HIJOS DE DIOS, entre los cuales vino también Satanás”, es decir, que los ángeles (hijos de Dios) eran quienes estaban presentes en la creación y era a quienes Dios se dirigía cuando hablaba en Génesis 1:26. Así lo han interpretado los judíos, jamás han pensado en una pluralidad de personas, no significa que los ángeles crearon, pues ya quedó entendido que fue solo uno (DIOS) el creador; más bien significa que Dios expresó a sus ángeles lo que iba a hacer, Lo mismo ocurre con otros pasajes parecidos como son Génesis 3:22; Génesis 11:7; Isaías 6:8.


En 1 Reyes 22:19-20 leemos: “…Oye, pues, palabra de Jehová: Yo vi a Jehová en su trono, y todo el ejército de ellos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda. Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera y otro de otra”, pues Dios no solamente informa a sus ángeles lo que va a hacer sino que llegó incluso a preguntar a los espíritus acerca de cómo inducir a Acab para que subiera a Ramot, esto no quiere decir que Dios consulta todo, sino mas bien que Dios revela sus propósitos cuando él así lo desea.

El hermano David Bernard aborda, además del punto de vista planteado anteriormente, otros dos aspectos en cuanto a la explicación de este versículo (Génesis 1:26), entre los cuales cito el siguiente: “Otros explican la pluralidad en este pasaje como una pluralidad majestuosa o literaria. Es decir, en la escritura u oración formal, el orador o el escritor frecuentemente se refiere a sí mismo en la forma plural, especialmente si el orador es de posición real. Se pueden citar ejemplos bíblicos de la forma plural para ilustrar esta costumbre. Por ejemplo, Daniel le dijo al Rey Nabucodonosor, “la interpretación de él diremos en presencia del rey” aunque solo Daniel procedió a darle la interpretación al rey (Daniel 2:36). El rey Artajerjes alternó entre referirse a sí mismo en la forma singular y la forma plural en su correspondencia. Una vez, él escribió, “La carta que nos enviasteis fue leída claramente delante de mí” (Esdras 4:18). En una carta a Esdras, Artajerjes dijo de sí mismo “mí” en un lugar (Esdras 7:13) pero “os hacemos” en otro lugar (7:24)” [4] Así que la expresión en plural “hagamos” de Génesis 1:26 no significa que alguien más participó en la acción de crear, pues Dios lo hizo todo por sí mismo.

3.2 ¿CUÁL ES SU NOMBRE, Y EL NOMBRE DE SU HIJO, SI SABES? (Proverbios 30:4)

El nombre en tiempos Bíblicos manifestaba el carácter, personalidad o descripción de la persona. De igual forma, era importante saber el nombre de Dios para conocerlo a él. Moisés estaba interesado en saber su nombre a tal punto que le preguntó a Dios diciendo: “…si ellos me preguntaren: ¿cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Porque su nombre revelaría su naturaleza, identidad y carácter. A pesar de que otros se lo preguntaron, no se lo reveló a Jacob (Génesis 32:29), tampoco a Manoa (Jueces 13:17-18); pero sí se lo reveló a Moisés.

La respuesta de Dios para Moisés fue: “Yo soy el que soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros…ESTE ES MI NOMBRE PARA SIEMPRE…” (Éxodo 3:14-15). Así que se había aparecido a Abraham, Jacob e Isaac; pero como dice Éxodo 6:3 “… más en mi nombre Jehová (YHWH) no me di a conocer a ellos”. YHWH, viene del hebreo hayah que significa ser, dando a entender que él es “EL QUE ES” o EL QUE EXISTE POR SÍ MISMO; y a como dijo el profeta Isaías: “Yo Jehová (YHWH), ESTE ES MI NOMBRE; y a otro no daré mi gloria ni mi alabanza a esculturas” (Isaías 42:8).

Los judíos no se atrevían a pronunciar YHWH, preferían reemplazarlo por la palabra Adonai que se traduce como Señor. La razón por la cual no lo pronunciaban era por temor y reverencia; pues escrito está “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” (Éxodo 20:7); trayendo como consecuencia, al pasar los años, que la pronunciación original del nombre de Dios se perdiera. YHWH se conoce como el Tetragramatón, al cual le insertaron las vocales de Adonai para obtener la palabra YAHWEH o la versión al castellano JEHOVÁ; sin embargo existen diferentes opiniones acerca de cómo escribirlo. 

Podemos decir que cuando Proverbios 30:4 pregunta “… ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra?”, la respuesta es Dios, pero al continuar la interrogación “¿Cuál es su nombre…?”, la escritura contesta que en el antiguo testamento es YHWH, pero también encontramos una revelación progresiva de su nombre tal como lo expone el hermano John Hopkins: “Podemos ver la progresión del nombre. Todos estos nombres compuestos son revelaciones del nombre de Jehová, EN FORMA PROGRESIVA, Dios llegando a ser conocido en diferentes maneras, por su nombre glorioso:



1.) Jehová-Sabaoth (Jehová de los ejércitos): 1 S. 1:3; Ro. 9:29; Stg. 5:4; Is. 1:9.

2.) Jehová-Jireh (Jehová proveerá): Gn. 22:13-14

3.) Jehová-Rafa (Jehová sanador): Ex. 15:28

4.) Jehová-Nisi (Jehová es mi bandera): Ex. 17:8-15.

5.) Jehová-Salom (Jehová es paz): Jue. 6:24.

6.) Jehová-Ra-ah (Jehová es mi pastor):Sal. 23:1.

7.) Jehová-Tsidkenu (Jehová justicia nuestra): Jer. 23:6.

8.) Jehová-Sama (Jehová está presente): Ez. 48:35.” [5]

La interrogante en proverbios 30:4 continúa “¿… y el nombre de su hijo, si sabes?”, esta porción bíblica contiene una profecía acerca del mesías (Nuestro Señor Jesucristo), quien revelaría el nombre de Dios en esta dispensación de la gracia.

La Biblia declara que Jesús, en su humanidad, es “un poco menor que los ángeles” (Hebreos 2:7); pero también, en su humanidad, es mayor que ellos por “cuanto heredó un más excelente nombre que ellos” (Hebreos 1:4), Jesús como hombre heredó el nombre de lo Divino (Su Espíritu). Estaba profetizado: “…mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente”, Jehová del antiguo testamento daría a conocer su nombre, él mismo lo haría porque su palabra dice “estaré presente”. Jesucristo cumplió con esto al decir: “He manifestado (dado a conocer) tu nombre a los hombres…” (Juan 17:6) y lo vuelve a declarar en el versículo 26: “…les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún”. Jesucristo afirmó no traer su propio nombre al decir: “Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en SU PROPIO NOMBRE, a ése recibiréis”; sin embargo, los religiosos de aquel tiempo lo rechazaron y decían a los apóstoles “que no hablasen en el nombre de Jesús” (Hechos 5:40), “ni enseñasen en el nombre de Jesús” (Hechos 4:18). 

El nombre Jesús viene del griego IESOUS, traducción hecha del hebreo JESHUA, que proviene del hebreo YEHOSUA, ambos nombres se traducen como YHWH(Jehová) SALVA. En un sentido profético Proverbios 30:4 declara que al manifestarse nuestro Dios en una naturaleza humana, traería consigo su nombre (Y NO EL DE OTRO), el cual prometió dar a conocer a su pueblo para salvación.

Hoy nos damos cuenta que el nombre de Jesucristo es un nombre “sobre todo nombre” (Filipenses 2:9) y que “no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12) porque “la piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo” (Hechos 4:11) y nosotros lo hemos recibido, le conocemos y declaramos que “ES DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS, bendito por los siglos. Amen (Romanos 9:5).

3.3 ELOHIM

Los trinitarios exponen que Elohim da a entender que existe una pluralidad de personas en Dios; sin embargo, los eruditos dicen que la palabra hebrea Elohim es un plural mayestático, queriendo decir majestuoso, imponente, solemne, magnífico, etc. viene de la raíz “El” cuyo significado es fortaleza, prominencia, omnipotencia, o por extensión Dios. Eloah es la forma singular de Elohim y también se origina en “El” y significa Dios, teniendo como equivalente arameo la palabra Elah usado en Daniel 2:18.

Tanto “Elohim” como “Eloah” y “EL” son usadas en la escritura como lo podemos ver en los siguientes versículos:

a) “Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios [El] Altísimo, sacó pan y vino.” (Génesis 14:18)

b) “… Pero tú eres Dios [Eloah] que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste.” (Nehemías 9:17)

c) “En el principio creó Dios [Elohim] los cielos y la tierra.” (Génesis 1:1).

En Éxodo 32:4 dice: “… e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses (Elohim), que te sacaron de la tierra de Egipto”, aquí es importante notar que no eran tres o más becerros era solamente uno, sin embargo, los hebreos también llamaban Elohim a los dioses falsos. En Jueces 16:23 encontramos que Dagón es llamado Elohim “…se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón su dios (Elohim)…”, también 2 Reyes 1:2 dice: “…id y consultad a Baal-zebud dios (Elohim) de Ecrón…”; a pesar de todo, ni el becerro, ni Dagón ni Baal-zebud eran trinidades o tres personas.

Cuando se usa Elohim para referirse a Dios se usa para expresar su majestuosidad, solemnidad, etc., y no para indicar que hay pluralidad de personas en Dios. En Isaías 45:21-22 dice “… No hay más Dios (Elohim) que yo; Dios (El) justo y salvador; ningún otro fuera de mí. Mirad a mí, y sed salvos todos los términos de la tierra; porque yo soy Dios (El), y no hay más.”.

La escritura hace referencia al padre llamándolo Elohim pues en Malaquías 2:10 dice: “¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios (Elohim)?, de igual forma Salmo 68:5 “Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios (Elohim)”. Según la interpretación trinitaria, la cual declara que Elohim significa pluralidad de personas, tendríamos que concluir que hay pluralidad de personas en el padre, lo cual es totalmente incorrecto, ¿no debería usar Eloah para referirse al padre? También a Jesús se le llama Elohim pues Salmo 45:6 en alusión a Jesús dice: “Tu trono, oh Dios (Elohim), es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino”, esto lo podemos comprobar al leer Hebreos 1:8.

Elohim también se puede atribuir a seres espirituales y autoridades humanas indicando como significado fuerzas, poderes u autoridades. Cito como ejemplo los siguientes textos:

a) “…No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: he visto dioses (Elohim) que suben de la tierra” (1 Samuel 28:13)

b) “Le has hecho poco menor que los ángeles (Elohim), y lo coronaste de gloria y de honra” (Salmo 8:5)

Por lo que podemos ver en los versículos mostrados, los demonios y los ángeles son llamados Elohim, pero jamás podríamos decir que nos estamos refiriendo a tres personas en un ser espiritual. Aún Moisés es llamado Elohim en Éxodo 7:1 “Jehová dijo a Moisés: Yo te he constituido dios (Elohim) para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta”, con esto se quería transmitir la autoridad que Dios había dado a Moisés. En este sentido Salmo 82:6 llama dioses (Elohim) al ser humano, al referirse a los jueces de la siguiente manera: “Yo dije: Vosotros sois dioses (Elohim), y todos vosotros hijos del Altísimo”.

Termino este punto citando lo que escribe el hermano Julio Cesar Clavijo Sierra: “El término “Elohim”, es un plural que denota multiforme fuerza, poder o autoridad. Cuando este término se aplica a Dios, denota la grandeza, la potencia, la majestad o los atributos múltiples e incomparables de Dios. Pero en ningún caso denota una pluralidad de personas en Dios, ni mucho menos enseña que él sea una trinidad. Tampoco enseña que haya varios dioses, pues aunque haya algunos a los cuales los hombres le rindan pleitesía como si fueran “Dios”, solo hay un verdadero “Elohim” y es aquel que creó los cielos y la tierra”. [6]


3.4 Y VINO, Y TOMÓ EL LIBRO DE LA MANO DERECHA DEL QUE ESTABA SENTADO EN EL TRONO (Apocalipsis 5:7)


En Génesis 49:9 Jacob bendice a su hijo Judá llamándole “cachorro de León”, razón por la cual a Jesucristo, el supremo miembro de esta tribu, se le llama en el verso 5 “…el LEON DE LA TRIBU DE JUDA…”; sin embargo para mayor aclaración de su identidad se aclara un poco diciendo: “…LA RAÍZ DE DAVID…” aquí raíz viene del griego jriza que significa causa, origen, fuente. En la genealogía de Lucas Capítulo 3 encontramos que dice: “…David, hijo de Isaí, hijo de Obed…” (v32), pero más adelante seguimos leyendo: “…Set, hijo de Adán, hijo de Dios” (v38), por lo cual la raíz, fuente, causa, origen de David es DIOS MISMO (EL PADRE). En Apocalipsis 22:16 dice: “YO JESUS he enviado mi ángel…YO SOY LA RAÍZ Y EL LINAJE DE DAVID…”, aquí se nos declara que Jesús es esa RAÍZ (DIOS), pero también el linaje de David, por cuanto también en la carne era su descendiente.

En el versículo 6, Juan mira un cordero en lugar de un León, aquí se muestra el lenguaje simbólico que contiene este pasaje de la escritura, ya que aparece con siete ojos que simbolizan los siete espíritus de DIOS y su omnisciencia (Proverbios 15:3); además, tiene siete cuernos que significan la magnitud del poder de Dios y su Omnipotencia, e indudablemente hace referencia a la función de Jesucristo como “…el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”(Juan 1:29), es decir, que Jesucristo es el cordero, pero también el León; es la raíz de David (DIOS MISMO, EL PADRE), pero también el linaje de David.

El cordero representa a Jesús en su humanidad, por eso está “…como inmolado…” (Muerto), ya que está simbolizando su sacrificio por el pecado, pero en Apocalipsis 4:2 dice: “… he aquí un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado”, en el versículo 8 dice que “… es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir”, dándonos a entender que se refiere también al señor Jesucristo como Dios ya que en Apocalipsis 1:8, hablando de Jesús, dice: “Yo soy el alga y la omega, principio y fin, dice EL SEÑOR, EL QUE ES Y QUE ERA Y QUE HA DE VENIR, EL TODOPODEROSO”.

En conclusión, Apocalipsis 5 nos enseña la doble naturaleza de Jesucristo, tanto en su función como cordero inmolado en sacrificio por nuestros pecados, como en su condición como Dios Todopoderoso. Isaías 9:6 nos habla de Jesús, el Mesías, como “HIJO” (Cordero, humanidad), pero también como “DIOS FUERTE” Y “PADRE ETERNO”, es decir, que en este lenguaje simbólico fue representado a Jesucristo en su papel como Dios (raíz de David) y en su humanidad como cordero inmolado ya que Dios no puede ser visto de los hombres pues “…habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén”, y Apocalipsis 22:3 dice: “… el trono de DIOS Y DEL CORDERO…”, siendo un solo trono establecido en el cielo (Apocalipsis 4:2), por eso no dice los tronos, ya que Dios y Cordero no son dos personas distintas sino una referencia a su representación como sacrificio y Dios Todopoderoso, el cual no puede ser visto como Espíritu que es, pero el cuerpo de Cristo “…es la imagen del Dios invisible…” (Colosenses 1:15).

3.5 DOXOLOGÍA TRINITARIA

3.5.1 LA GRACIA DEL SEÑOR JESUCRISTO

La palabra gracia viene del griego Caris y se refiere a la disposición de la que procede un acto bondadoso, el otorgador de ese acto es nuestro señor Jesucristo, siendo un favor divino para la humanidad tal como lo expresa Juan 1:17 “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”.

Tito 2:11 dice: “porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres”, de tal manera que esta gracia del señor Jesucristo se refiere, no a una persona de la trinidad, sino a la salvación que inmerecidamente hemos recibido; pues Dios ha puesto su gracia a disposición de la humanidad por medio de su manifestación en carne, es decir, el favor no merecido, la ayuda divina y la salvación vienen por medio de Jesucristo.

3.5.2 EL AMOR DE DIOS

Ágape y agapao es la palabra griega para el amor divino, y la máxima expresión de ese amor divino es que “…Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8), así que el amor consiste en que “…Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también (DIOS MISMO) participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hebreos 2:14), derramando su amor en nuestras vidas como dice Pablo: “…porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5), “… ¿o no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo (ESE ESPÍRITU EN NUESTROS CORAZONES) está en Vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2Corintios 13:5).

Así que, el amor de Dios, no es otra persona de la trinidad sino que expresa el amor eterno con el cual nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo nos ha amado y ha derramado de su Espíritu Santo para que el amor de Dios esté en nosotros y seamos adoptados como hijos suyos ya que “…habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Romanos 8:15), “Mirad cual amor nos ha dado el padre para que seamos llamados hijos de Dios…” (1Juan 3:1).


3.5.3 LA COMUNIÓN DEL ESPÍRITU SANTO

Comunión viene del griego Koinonia y significa tener en común, compañerismo, comunión, confraternidad. La gracia Salvadora y el Espíritu nos dan la comunión con él. El Espíritu Santo nos da esa comunión, relación y participación en intimidad con Dios, pero también con el resto de miembros del cuerpo de Cristo, “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros…” (1Juan 1:6-7), “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, EN LA COMUNIÓN UNOS CON OTROS, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42), es decir, que la comunión con el Espíritu Santo no se refiere a la tercera persona de la trinidad, pues se está refiriendo a la relación, por medio del Espíritu Santo, entre nosotros con Dios y con el resto del cuerpo de Cristo.

[1] Módulo D e Teología de la Unicidad, Pág. 3 


[2] Crawfor D. Conn. Curso de desarrollo cristiano, Vol. I, Pág. 171,172


[3] Exégesis teológica de la Divinidad. Jorge Mendizábal, Vol. 1, pág. 206


[4] David K. Bernard. La Unicidad De Dios. Vol.1, Pág.


[5] John Hopkins. El Nombre De Dios Revelado. Pág. 9,10.


[6] Julio César Clavijo Sierra. Un dios Falso Llamado Trinidad, Pág. 304